Recetas

Espinacas de cuaresma

Como preparar tu espinacas de cuaresma

Como primer plato o bien, para una cena ligera o como guarnición de una preparación con cereales, ésta es una receta muy fácil de realizar, con grasas buenas, potasio, fibra, magnesio, carotenos, hierro vegetal y muy pocas calorías, por lo que recomendamos probarla si queremos cuidar la dieta en Semana Santa.

Pocos secretos guarda este plato humilde, salvo utilizar ingredientes de buena calidad y adaptar los tiempos de cocción al gusto. Las anchoas sin duda dan un toque de sabor fantástico que combina de maravilla con las pasas y los piñones; podéis cortarlas en piezas más grandes o machacarlas para que se integren mucho mejor.

Ingredientes

Para 2 personas
  • Espinaca fresca600 g
  • Anchoas en aceite de oliva6
  • Uvas pasas de corinto o sultanas50 g
  • Piñones40 g
  • Diente de ajo1
  • Vino blanco50 ml
  • Pimienta negra molida
  • Hinojo seco o comino molido
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal (opcional)

Limpiar con agua las espinacas y escurrirlas bien, en el caso de que no vengan ya lavadas. Trocearlas o picarlas un poco con un cuchillo si son muy grandes, aunque personalmente me gusta dejar las hojas enteras. Poner agua a hervir en una olla grande y cocerlas pocos minutos, lo justo para que pierdan volumen. Escurrir y enfriar rápidamente.

Calentar un poco de aceite en una sartén y dorar ligeramente el diente de ajo bien picado. Incorporar las anchoas troceadas o picadas y dejar que suelten su aroma. Añadir las pasas y los piñones, regar con el chorrito de vino y saltear hasta que se evapore el alcohol. Añadir las espinacas, dar un golpe de pimienta y rehogar el conjunto unos 5-10 minutos. Servir con un poco de hinojo molido o comino, pimienta recién molida y sal, pero cuidado que las anchoas ya habrán dado su toque salado.

Con qué acompañar las espinacas de Cuaresma

Estas espinacas de Cuaresma son un plato muy sencillo, rápido y nutritivo, en el que el salado de las anchoas y el dulce de los frutos secos contrastan de forma muy agradable al paladar. Se practique la vigilia o no, una opción muy recomendable para un primer plato o una cena ligera. Podríamos completar las raciones con huevos, por ejemplo pochándolos en la propia sartén tapada, o cocidos aparte. Sirviendo raciones más pequeñas es un excelente plato de guarnición para carnes o pescados. También irían muy bien con legumbres, especialmente garbanzos.

 

 

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